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Intentamos cambiar las reglas del juego para avanzar hacia una economía circular de residuo cero

Joan Marc Simon es director y uno de los fundadores de Zero Waste Europe con sede en Bruselas. Zero Waste Europe es una red de 30 grupos de Residuo Cero de 22 países europeos con la misión de rediseñar la relación con los recursos. Zero Waste Europe también reúne a 400 municipios en movimiento hacia el residuo cero.

Licenciado en Económicas y especializado en Relaciones Internacionales y Cooperación para el Desarrollo, tiene más de 15 años de experiencia trabajando con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en el campo del buen gobierno, la nueva economía, la justicia social y el medio ambiente. Es autor del libro “Residuo Cero – Cómo reactivar la economía sin destruir el planeta”.

El Laboratorio de Ideas le entrevista para conocer la filosofía Residuo Cero desde quien la defiende en las instituciones europeas y a su vez la disemina socialmente a nivel local, y saber también cómo la lleva a cabo en su día a día. Nos interesa saber también cómo entiende la relación de Residuo Cero respecto a la Economía Circular y respecto a otras opciones de gestión de residuos.

  • ¿Cómo, cuándo y por qué surge la iniciativa ZW? ¿Cómo se financia ZW?

Como filosofía el residuo cero nació en los años 70 en California pero a Europa no aterrizó con fuerza hasta principios de este siglo cuando de la mano del profesor Paul Connett se empezó a gestar en el Reino Unido y en Italia como alternativa a la fiebre incineradora del momento. Pronto se erigió como la alternativa al modelo centralizado, opaco y caro de países del norte de Europa apostando por la sencillez, la descentralización y el ver en los residuos el síntoma de un fallo sistémico en la gestión de recursos.

La infraestructura internacional de Residuo Cero Europa se financia en un 40% con fondos europeos y un 60% mediante donaciones de fundaciones, sus miembros e individuos.

  • ¿Es posible reproducir el ciclo de la materia de los ecosistemas naturales en los sistemas de producción y de consumo de nuestra sociedad?

Ese debe ser nuestro objetivo. No obstante, pensemos que los ecosistemas naturales son el resultado de miles de años de evolución y adaptación mientras que nosotros tenemos que crear algo parecido en cuestión de años y mediante el diseño y la participación ciudadana. Las metodologías son distintas pero los principios son los mismos; resiliencia, simbiosis, proximidad, multifuncionalidad…

  • ¿La valorización energética no podría ayudar de alguna forma a lograr ese objetivo de residuo cero?

La valorización energética es seguramente la forma más ineficaz y cara de tratar los residuos. No sólo recupera una cantidad ínfima de la energía gris que se invirtió en la proceso extractivo, productivo y de consumo del producto que se convierte en residuo sino que tiene un impacto negativo sobre el sistema, creando incentivos perversos que desalientan la separación en origen y el buen diseño. Las inversiones millonarias en estas infraestructuras también son proclives a generar casos de corrupción que a la larga amenazan la democracia.

Yo creo que no se debería construir ninguna incineradora nueva y utilizar la capacidad existente para la transición hacia el residuo cero. A día de hoy hay muchas cosas que son demasiado tóxicas para ser recicladas y podemos aprovechar la capacidad existente de incineración para gestionarlas durante la transición. Lo que está claro es que nos tenemos que dar plazos para rediseñar los productos y envases para que en un futuro próximo todo sea reciclable o compostable. Por ejemplo, la Unión Europea ya está considerando medidas legislativas para obligar a que todos los envases sean reciclables para el 2025.

  • ¿Qué diferencia hay entre Residuo Cero y economía circular?

La economía circular es un proyecto de transformación industrial y hasta cierto punto económico mientras que el Residuo Cero es eso y además un proyecto de transformación social que conlleva un cambio en la forma no solo de producir sino también de consumir y de relacionarnos con los recursos.

La economía circular se centra en cambiar un sistema productivo para hacerlo sostenible, mientras que el residuo cero pone al ciudadano en el foco de atención para empoderarlo en su relación con los recursos. En el primer caso el ciudadano es una variable exógena de la ecuación mientras que en el segundo es una variable endógena.

Se podría decir que la economía circular es algo creado para la gente mientras que el residuo 0 es algo creado por la gente.

  • ¿Qué piensas sobre el famoso paquete europeo de Economía Circular? ¿Detectas realmente un movimiento europeo? ¿Y a nivel estatal?

El paquete de EC a nivel Europeo es uno de los mejores proyectos que tiene entre manos la Unión Europea. Creo que la narrativa de la economía verde o de la sostenibilidad se gastaron en parte porque ponían los intereses del medio ambiente frente a los intereses empresariales. Se daba por sentado que el crecimiento económico conllevaba destrucción ambiental y no es un secreto para nadie que la UE prioriza la economía a la ecología.

Lo interesante de la Economía Circular es que ha conseguido poner en el mismo barco a instituciones, empresas y ONG. Quien pilota el paquete de Economía Circular en la UE no es solo la dirección general de medio ambiente sino que también lo hace el todopoderoso departamento de crecimiento y ocupación. Finalmente la UE ha entendido que es posible generar actividad económica que no solo no destruya el planeta sino que ayude a regenerarlo. Este cambio de paradigma es histórico y fundamental para nuestro futuro.

Todavía es pronto para notar el impacto de las medidas de economía circular pero veo por toda Europa como grandes y pequeñas empresas se están adaptando a esta filosofía.

A nivel estatal también hay muy buenas prácticas y hay empresas e instituciones que han incorporado el nuevo paradigma, también las hay que solo han incorporado el vocabulario de economía circular pero siguen con sus antiguos métodos. ¡Hay de todo!

  • ¿Qué países hay que seguir cuando hablamos de economía circular y residuo cero? ¿Cuáles no están haciendo los deberes?  

A nivel de economía circular el país que ha interiorizado más la filosofía creo que es Holanda; de nivel ministerial a nivel local, de las grandes a las pequeñas empresas uno ve unos cambios impensables hace 10 años. Es impresionante cómo han conseguido una simbiosis entre sectores industriales, financieros, sociales e institucionales que está literalmente transformando la forma de trabajar y producir de este pequeño país.

A nivel de residuo cero creo que el mejor empleo a día de hoy sigue siendo Italia, a nivel de gestión de residuos representa la punta de lanza a nivel europeo. Evidentemente todavía hay lagunas en el sur del país y en alguna gran ciudad, pero experiencias como la de Milán en recogida selectiva de biorresiduos, de Treviso campeón europeo de gestión de residuos, Parma o Capannori son un ejemplo a nivel mundial que hemos conseguido copiar en algunos municipios españoles con fantásticos resultados. Ahora mismo estamos trabajando con la capital, Roma, que se ha marcado un objetivo de llegar a un 70% de recogida selectiva para el 2021; si lo consigue será la capital Europea con mejores resultados.

  • La problemática del despilfarro alimentario genera cada vez más interés ¿cómo enfoca ZW esta cuestión?

La prevención es la pieza clave en la gestión de recursos y en cuanto respecta a la comida es importante educar a los ciudadanos, pero también ir más allá. Sabemos que cuanto mayor es la distancia física y psíquica entre el productor y el consumidor mayor es el despilfarro y más envases se necesitan.

En Residuo Cero intentamos atacar la raíz de este problema con programas de familias Residuo Cero en que demostramos cómo gente con problemas económicos puede ahorrar dinero comprando y consumiendo de forma diferente y uno de los resultados indirectos de este ejercicio es una reducción radical del despilfarro. También trabajamos en programas para salvar comida que de otra forma acabaría en la basura.

  • ¿Como practicas en tu día a día la filosofía residuo cero?

Con normalidad. En mi familia generamos muy pocos residuos gracias a nuestros hábitos. Nos hemos organizado con los vecinos para crear un compostaje comunitario, compartimos herramientas, ropa para niños, bicicletas y coche con ellos, compramos productos de temporada, de proximidad y sin envases, etc

No obstante, somos conscientes de los límites del sistema, hasta que los productores no hagan su trabajo nosotros haremos lo que podamos. Somos conscientes que buena parte de la ropa que llevamos es de fibras artificiales que liberan microfibras cuando se lavan o que gran parte de los electrodomésticos que compramos no son reparables ni duraderos. Pero esto es cuestión de poner presión como compradores, pero también apoyar grupos de presión como Zero Waste Europe que en Bruselas intentamos cambiar las reglas del juego para avanzar hacia una economía circular de residuo cero.

  • Pese a todas las campañas de información, sensibilización y educación ambiental, hay gente que, por diversos motivos, no está dispuesta a separar y reciclar los residuos que genera. ¿Hasta qué punto debemos corresponsabilizar/obligar a los ciudadanos en la gestión de los residuos?

Siempre habrá irreductibles que por convicción personal optarán por no colaborar en procesos de organización comunitaria, aunque eso les vaya en contra, pero sabemos que ese porcentaje está por debajo del 10% de la población.

Para el 90% restante sabemos que, si el sistema está bien diseñado, los incentivos son correctos y la sensibilización se hace bien la gente colabora y lo hace bien. Creo que en el Estado se ha responsabilizado demasiado a los ciudadanos de los bajos resultados de recogida selectiva. Si es más fácil y barato hacerlo bien que hacerlo mal la gente colaborará, y si no pues solo colaboraran los que por una razón u otra estén concienciados que muy raramente supera el 50% de la población.

Solo así se explica que en una distancia de pocos km podamos encontrar municipios con grandes diferencias en tasas de generación y recogida de residuos. Hay muchos ejemplos de cómo un simple incentivo económico consigue un cambio radical de un día para otro; cuando Irlanda introdujo la tasa sobre las bolsas de plástico su consumo se redujo en un 80% en menos de un mes, o cuando Lituania introdujo el sistema de depósito para envases la reducción en abandono de envases en la vía pública fue de más de un 90%.

El problema no es la gente, es el sistema.

  • ¿Te atreves a hacernos una predicción de futuro? ¿Cómo ves el residuo cero a nivel estatal y europeo en 5-10 años?

Vivimos tiempos de cambios acelerados y lo que está claro es que las cosas van a cambiar y mucho en los siguientes 5 o 10 años. A nivel estatal creo que las políticas residuo cero se van a generalizar; hoy en día hay decenas de municipios que están implementando programas residuo cero y el interés está creciendo. Como explico en mi libro creo que a corto plazo los dos retos en el estado español son la recogida y tratamiento de los biorresiduos y la implantación de un sistema de depósito para los envases; esto permitiría ponernos a nivel Europeo en cuanto a gestión. A partir de allí podemos empezar a pensar en economía circular.

A nivel europeo las cosas dependen de cada país. En conjunto creo vamos a ver más políticas de ecodiseño, más responsabilidad ampliada del productor a la par con más incentivos económicos. En 10 años espero que casi toda la producción de productos de consumo esté libre de tóxicos y diseñada para mantener el valor, sin estas condiciones la economía circular es imposible ya que para reintroducir en el ciclo productivo materiales provenientes de otros procesos necesitamos garantías de calidad.

Si aplicamos bien la filosofía residuo cero veremos mucha más participación ciudadana, no solo en la gestión de residuos sino en procesos de producción e innovación. La gestión de recursos tiene que volver en el día a día de cada una de nosotros.

Publicado por

Laboratorio de ideas sobre residuos

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Debate de ideas para el sector de la gestión de residuos

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