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“La industria del tabaco debería hacerse cargo de las colillas, un residuo cargado de tóxicos”

Colillas de cigarros

Según el informe resumido en infografías de 2018 de la ONG Ocean Conservancy, con sede en Washington, el primer residuo en cuanto a presencia en los océanos son las colillas de tabaco.

Y es que anualmente se fuman 6 billones de cigarrillos en todo el mundo y, de estos, 4,5 billones son depositados en espacios públicos, tal como lo indica el informe del Proyecto Libera, también de 2018. 

No Más Colillas en el Suelo Barcelona ha aparecido en los medios de comunicación gracias a sus impactantes recogidas de colillas en playas, suelos de alrededor de hospitales y demás que hace gratuitamente para denunciar el impacto de este residuo, considerado como un plástico, si bien contiene otro tipo de sustancias, como se refleja en la siguiente infografía.

Entrevistamos a sus miembros para saber un poco más acerca de este esparcido y pequeño residuo que, sin embargo, contiene muchas sustancias tóxicas que generan mucho más impacto ambiental y sobre la salud (del que ya conocemos) que podamos imaginar.

¿Cuáles son los impactos ambientales de las colillas de tabaco que habéis identificado?

Lo que sabemos acerca del impacto ambiental de las colillas actualmente es, muy probablemente, sólo la punta del iceberg de un problema mayor que con los años y las diferentes investigaciones científicas que se irán llevando a cabo descubriremos con mucha preocupación. Sin ir más lejos, las últimas investigaciones nos llevan a la preocupante conclusión de que las colillas, en contacto con ciertos tipos de plantas, reducen notablemente su capacidad para crecer adecuadamente. Asimismo, hace unos meses se descubrió que las colillas emiten un 14% por ciento de la nicotina que contienen a pesar de estar apagadas. También sabemos desde hace tiempo que no son biodegradables, sino fotodegradables (por lo que aparentemente “desaparecen”, pero en realidad permanecen en el medio ambiente aunque no las veamos…), que los animales acuáticos las ingieren (entrando a formar parte, de este modo, de la cadena trófica), que las aves las usan para hacer sus nidos e incluso a veces para alimentar a sus crías, etc. 

¿Es por ello por lo que abogáis por cigarrillos sin filtro? ¿Son todos los filtros iguales?

En realidad, lo mejor para el medio ambiente y por lo tanto para la salud de todos los seres vivos sería que la industria del tabaco no existiera, pues es altamente contaminante, contribuye a la deforestación y a la pérdida de hábitats naturales para varias especies y por lo tanto a que exista menos biodiversidad, genera adicción y gasto público en salud, etc. Además, quienes trabajan en el campo cultivando y/o cosechando tabaco, por lo general no reciben un sueldo digno, se ven expuestos/as a enfermedades como la del tabaco verde y suelen ser personas explotadas en un mundo en que las empresas tabacaleras se lucran de una manera escandalosa a su costa y a costa de la adicción de las personas fumadoras…

Dicho esto, y volviendo concretamente a la cuestión de los filtros convencionales, hay que saber que aparecieron entre los años 50 y 60 del siglo pasado en un momento en que el mundo de la ciencia empezaba a alertar a la población acerca de los efectos nocivos del tabaco. Fue entonces cuando se inició el uso de los filtros y se idearon campañas publicitarias con aires de pseudociencia mediante las cuales se pretendía convencer a las personas fumadoras de que el filtro haría del acto de fumar algo más saludable… Y funcionaron tan bien, que lograron que todo el mundo lo creyera, hasta el punto de que, hoy en día, millones de personas fuman cigarrillos industriales con filtro o incluso fabrican sus propios cigarrillos caseros con filtros que encarecen su consumo de tabaco sin preguntarse si el filtro es realmente útil para su salud o si, de lo contrario, podría empeorarla, dado que la mayoría de los filtros actuales se componen básicamente de acetato de celulosa, que es, para resumirlo mucho, un tipo de plástico…

Por todo ello y porque los filtros generan un residuo que nos parece totalmente prescindible y que además supone un problema ambiental y de salud pública (tabaquismo de cuarta mano), creemos firmemente que los filtros tendrían que quedar prohibidos por ley y que la industria del tabaco debería hacerse totalmente responsable de los problemas que ha generado y está generando con la venta de cigarrillos con filtro.

En cuanto a los tipos de filtro existentes, las empresas que los fabrican, en un intento por parecer más “verdes”, están tratando de que socialmente se perciba un filtro fabricado con un material como el cartón, el papel u otros componentes biodegradables como algo menos nocivo. Pero a nosotros/as nos parece una táctica más de lavado de cara verde o greenwashing, porque lo que importa no es sólo el material de que se componga un filtro, sino el simple hecho de que se permita seguir fabricando productos descartables o de un solo uso, en un contexto de emergencia climática en que deberíamos tender al residuo cero… Además, un filtro para cigarrillos, esté o no fabricado con materiales supuestamente “biodegradables”, al final va a ser un residuo cargado de tóxicos y de elementos cancerígenos y radioactivos, así que ésa no es la solución, claramente.

¿Cuándo nace y cuáles son los propósitos de No Más Colillas en el Suelo? ¿Existen más entidades como la vuestra en el resto de España? ¿Y en otros países?

No Más Colillas en el Suelo surgió en 2016, cuando su fundador, Miquel Garau Ginard, un entrenador personal de origen mallorquín que en aquel momento vivía en Barcelona, circulaba con su motocicleta por la ciudad condal y alguien tiró una colilla de cigarrillo y le dio en la visera del casco. A partir de ese momento, Miquel empezó a recoger colillas por la ciudad para dar ejemplo y concienciar. Poco a poco y gracias, entre otras cosas, a las redes sociales, otras personas se empezaron a unir a él y se inició progresivamente un grupo en Barcelona que se fue consolidando con el tiempo a base de irse encontrando, a veces de manera planificada y otras de manera improvisada, para recoger colillas, hablar con la gente para explicarle el problema ambiental que suponen, captar nuevas personas voluntarias, etc.

En Cataluña y en el resto del Estado español hay varios grupos más o menos activos. Algunos salen a la calle a concienciar y hacen colillatones, como es nuestro caso, otros simplemente dan visibilidad al problema de las colillas a través de las redes sociales, otros cooperan con las administraciones públicas, las entidades, las empresas y los comercios, etc. Hay mucha variedad. En otros países pasa lo mismo, sobre todo en los de habla hispana.

¿Colaboráis con otras entidades?

Sí, solemos hacer colillatones con ONG como WWF y nos juntamos de vez en cuando para hacer recogidas masivas de residuos, sobre todo en las playas de Barcelona, con WWF, Pure Clean Earth, Greenpeace, Fridays for Future Mataró, Proartso, etc. 

A lo largo de nuestra pequeña historia como movimiento de activismo ambiental, también hemos entregado una parte de las colillas recogidas en varios eventos a una pequeña iniciativa empresarial de economía circular barcelonesa y a una asociación social con sede en nuestra ciudad con el objetivo de investigar acerca de la posibilidad de convertirlas en un material reciclado, siempre y cuando se garantice la seguridad para los seres vivos y la sostenibilidad del proceso, pero ambas experiencias resultaron altamente decepcionantes, dada la falta de seriedad de los estudios llevados a cabo. Por ello y por otros motivos, el grupo de Barcelona ya no se presta a este tipo de colaboraciones.

En cambio, nuestras relaciones con equipos de personas vinculadas a la ciencia y a la sanidad pública son inmejorables. Ya hemos ofrecido dos ponencias gratuitas en contextos formativos como algunos de los organizados por el Institut Català d’Oncologia y la Xarxa d’Hospitals Sense Fum o la Societat Catalana d’Atenció i Tractament del Consum del Tabac. También estamos en contacto con la Agència de Salut Pública de Barcelona, con el PEHSU de la Garrotxa (Unitat de Salut Mediambiental Pediàtrica) y el Hospital de Olot, con los hospitales de Sant Pau y el Clínic de Barcelona, etc. Y por supuesto colaboramos en la organización y la ejecución de la Setmana Sense Fum, además de estar presentes en numerosos eventos de concienciación ambiental como el Posidonia Green Festival, La Hora del Planeta, Let’s Clean Up Europe, World Clean Up Day, etc., lo que implica una estrecha colaboración tanto con el Centre de la Platja (un equipamiento del Ayuntamiento de Barcelona dedicado, entre otras cosas, a la educación ambiental) como con la Agència de Residus de Catalunya.

No Mas Colillas en el Suelo BCN

El equipo de No Mas Colillas en el Suelo Barcelona, durante el Posidonia Green Festival 2019

¿Qué tipo de demandas por parte de otras organizaciones os han sorprendido más?

Pues la verdad es que nos han llegado propuestas muy curiosas y algunas realmente nos han dejado con la boca abierta… Por ejemplo, hace unos meses recibimos un correo de una conocida marca de cigarrillos electrónicos proponiéndonos que nos reuniéramos en Madrid para colaborar, puesto que según el responsable de comunicación en España, nuestros objetivos y misiones eran muy parecidos… Ni que decir tiene que nos quedamos anonadados/as y que, por supuesto, nos negamos a reunirnos, a colaborar e incluso a seguir manteniendo cualquier tipo de contacto, a pesar de que insistieron…

Otra propuesta alucinante fue la de una conocida multinacional que fabrica alimentos, cosméticos y productos de higiene y de limpieza, la cual nos propuso llevarse periódicamente las colillas que recogemos en barco para que Terracycle, una empresa norteamericana de reciclaje, las transformara…

¿Qué tipo de residuo se considera una colilla de tabaco habida cuenta de su compleja composición?

En realidad nos sorprende e indigna mucho que en el Estado español y en la mayoría de países del mundo no exista una legislación contundente a este respecto, puesto que una colilla es un pequeño asesino en potencia y, sin embargo, ni se separa, ni se trata adecuadamente, a pesar de que contiene tóxicos en forma de venenos y metales pesados, por ejemplo… Lo que exigimos es que, ya que de momento los alcorques de los árboles, los suelos de nuestras calles y parques, el alcantarillado, la arena de nuestras playas, los parques infantiles, etc., están repletos de colillas, por lo menos que se haga un esfuerzo por concienciar a la población del peligro que ello supone, que se recojan las colillas, que se incentive el uso de contenedores especiales para este residuo y que luego se trate adecuadamente en plantas igual que se hace, por ejemplo, con las pilas. 

¿Existen datos de colillas depositadas en lugares controlados respecto a las que se tiran en el suelo?

Si existen, los desconocemos. El problema es que hay muy pocos lugares en el mundo donde se haya instalado unos contenedores específicos para hacer acopio de colillas, quizá porque no es un negocio lo suficientemente rentable todavía y muy probablemente porque no existe, de momento, mucho interés por parte de las administraciones públicas como para disponer de esos contenedores, puesto que no se sabría qué hacer con las colillas recogidas, dado que no hay plantas específicas para tratarlas debidamente, ni en nuestra ciudad, ni en la mayor parte de los municipios del Estado español. Nos consta que hace unos años se inició un proyecto de investigación para convertir las colillas en un material aislante acústico (ver el artículo científico original) y que se recogían las colillas esencialmente de unos ceniceros instalados en la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura, por ejemplo, pero no nos parece que existan estudios suficientes como para responder a esta pregunta de manera rigurosa y con datos fiables. Quizá en Montréal, donde opera Terracycle, haya algún recuento de colillas depositadas en contenedores específicos, pero dudamos que se haya llevado a cabo un estudio tan ambicioso. Por otra parte, en México existen iniciativas empresariales que transforman las colillas en macetas, libretas, ladrillos, etc., pero suelen lograr la materia prima gracias a lo que la ciudadanía las recoge en botellas de plástico y deposita en su sede o les envía por mensajería desde diferentes puntos de su país, lo cual nos parece muy poco sostenible.

¿Conocéis alguna iniciativa o método para reciclar o valorizar de alguna forma este residuo? ¿Quién paga para su gestión?

Sí, existen sobre todo iniciativas privadas cuyo origen suele provenir del sector público (universidades) o que incluso reciben ayudas por parte de las administraciones públicas. Ahora bien, hay que saber que suelen ser proyectos con ánimo de lucro revestidos de palabras tan bellas y modernas como “economía circular”, “biotecnología”, etc., pero que en realidad no están teniendo en cuenta ni cómo son de sostenibles sus procesos de lavado y/o limpieza de las colillas, ni cuánto contaminan el medio, ni tampoco si el producto final derivado de todo ello es seguro y saludable… De hecho, como lo que hacen es algo muy nuevo y poco conocido, emplean técnicas de marketing verde y social para embelesar a sus potenciales compradores/as, pero en ningún momento son capaces de demostrar mediante auditorías externas o estudios científicos serios e independientes que sus procesos sean ni sostenibles, ni limpios, ni seguros, ni saludables. 

Cuando acabáis de hacer una recogida de colillas, ¿qué hacéis con ellas?

Por lo general, lo primero que solemos hacer es contarlas (caben unas 500 colillas en un litro) para tener un registro de lo que hemos recogido en un lugar determinado y en un tiempo más o menos concreto. También hacemos fotografías y vídeos con todo el acopio de colillas metidas en bolsas reutilizables, en botellas y garrafas reutilizadas, etc., con el objetivo de publicarlos en las redes sociales para dar visibilidad al problema de las colillas, pues son pequeñas y poco visibles en las calles y espacios naturales…  A veces también las juntamos todas y hacemos una “montaña de la vergüenza” gritando y cantando nuestro lema “¡No más colillas!” para que no sólo se nos vea, sino que además se nos oiga. Es una de nuestras tácticas para llamar la atención y que la gente se nos acerque y se interese por esta problemática.

Al final de cada colillatón, o bien almacenamos durante un tiempo las colillas recogidas en garrafas reutilizadas en caso de que las vayamos a necesitar para futuros eventos, o simplemente las tiramos al contenedor de desechos no reciclables (el gris), puesto que actualmente en nuestra ciudad no existe ningún contenedor específico para las colillas, a pesar de que, como ya lo hemos indicado y argumentado anteriormente, nos parece imprescindible que se trate este residuo tan tóxico y peligroso de una manera específica para que no acabe simplemente incinerado…

¿Cuál es vuestro posicionamiento respecto a los cigarrillos electrónicos?

Sin entrar en consideraciones acerca de si son menos nocivos que los cigarrillos convencionales o no, puesto que no somos personas expertas en salud, lo que nos queda claro es que hay un interés muy evidente por hacer que el cigarrillo electrónico entre en nuestra sociedad como una alternativa al cigarrillo convencional, y eso supone otro mercado más que nos podríamos ahorrar ambientalmente hablando… Lo que vemos es que, a efectos prácticos, se está invirtiendo en idear toda clase de dispositivos y cachivaches múltiples y variados que tienen un coste ambiental nada despreciable. No olvidemos que la fabricación de cada uno de esos dispositivos y sus piezas supone un gasto de energía y de recursos naturales que nos podríamos ahorrar perfectamente si no hubiera personas que desean lucrarse con este nuevo negocio. Además, sabemos que estos dispositivos presentan diversos problemas de funcionamiento, que en la mayoría de los casos nadie los repara y que acaban en la basura, que hay que cambiarles piezas bastante a menudo, etc. En definitiva, se trata de un auténtico despropósito ambiental que se añade al de los cigarrillos convencionales y que también va a tener consecuencias sobre nuestra salud, “vapeemos” o no…

¿Consideráis que se podría aplicar algún tipo de responsabilidad ampliada del productor en relación a las colillas de tabaco?

Sí, y desde luego tenemos muy claro que cualquier empresa que produzca residuos debe hacerse responsable de ellos, puesto que, en el caso de las colillas de cigarrillo concretamente, ya hemos explicado ampliamente y hemos aportado información científica que demuestra que el residuo resultante de un cigarrillo con filtro es, en sí, un peligro para el medio ambiente y para la salud pública. Lo que no nos parece ni razonable ni justo es que no se haga más, tanto a nivel legal como administrativo y social, para imponer sanciones a industrias tan contaminantes como la del tabaco y para obligarlas a que se hagan cargo de todos los residuos que generan. Es muy fácil desentenderse de ello y esperar que sean las administraciones públicas quienes se encarguen de gestionarlos, con el mismo dinero público que también se tendrá que emplear para paliar los efectos perniciosos del tabaco en la salud, para tratar de subsanar los desastres ambientales que produce, etc.

Esperamos que tanto los municipios como los gobiernos de las Comunidades Autónomas y el estatal se pongan serios a este respecto y que presionen para que desde la Unión Europea se impongan leyes estrictas, dado el contexto de emergencia climática en que nos encontramos…

Por otra parte, nos parece muy importante apelar también a la responsabilidad tanto de las personas fumadoras que tiran las colillas al suelo (basta con depositarlas en una papelera, un contenedor gris o un cenicero -que puede ser portátil- después de apagarlas debidamente) como de las administraciones públicas, que deberían asegurarse de que las ordenanzas municipales se cumplan a rajatabla, sancionando a quienes tiren cualquier residuo al suelo, tal como está previsto por la ley.

Publicado por

Laboratorio de ideas sobre residuos

Debate de ideas para el sector de la gestión de residuos

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